Un año después de aprobado el programa de cambios dispuesto por el gobierno de Raúl Castro para hacer sustentable el modelo económico de Cuba, la lentitud de su aplicación desata polémicas y críticas, incluso entre quienes lo apoyan pero consideran posible avanzar con mayor rapidez.
El VI Congreso del gobernante Partido Comunista (PCC) oficializó en abril de 2011 los Lineamientos de la Política Social y Económica del Partido y la Revolución, con más de 300 objetivos de trabajo a corto, mediano y largo plazo.
Algunas de estas líneas ya estaban en marcha entonces, otras arrancaron en meses posteriores a la cita comunista y muchas aún esperan salir de la gaveta. “Los cambios deberían acelerarse en algunos sectores de la economía”, consideró el economista Pável Vidal al ser consultado por IPS.
En su opinión, los “mejores candidatos” para obtener “resultados inmediatos de significación” con esa política parecen ser las formas no estatales de organización de la producción de pequeña escala.
“La pequeña y mediana empresa (pyme), junto a las cooperativas y los productores agrícolas, a diferencia de la gran empresa, es un sector con gran flexibilidad, menor inercia, sin burocracia que ofrezca resistencia a los cambios y con gran capacidad para adaptarse a un nuevo marco de incentivos”, indicó el experto.
Las autoridades están priorizando las co?operativas entre las formas no estatales de producción, aunque una anunciada nueva le?gislación para el sector continúa bajo es?tu?dio. “Uno de los aspectos que al parecer se discute es el alcance o grado de autonomía que debe tener este tipo de asociación”, afirmó una fuente que pidió no ser identificada.
Ante lo complejo del tema, el gobierno flexibilizó un reajuste laboral que inicialmente había previsto la eliminación, desde corto a largo plazo, de hasta un millón de empleos en el sector estatal, aunque se desconoce la cantidad de personas que ya perdieron sus puestos, sus edades y cuántas son mujeres.
Según fuentes del sector, parte de los trabajadores declarados “disponibles” aceptaron ofertas en empleos vinculados a la producción dentro de la misma empresa u optaron por el trabajo autónomo o por cuenta propia. Para este año se prevé suprimir 170.000 plazas consideradas sobrantes o improductivas.
Los trabajadores por cuenta propia, que en febrero sumaban más de 370.000, de los cuales alrededor de 80 por ciento estarían sindicalizados, participaron este año por primera vez como parte de ese sector emergente en los desfiles del 1 de Mayo con motivo de esa conmemoración. Se aspira a que en 2012 aumenten a 600.000.
Ese crecimiento se vería favorecido por el paso gradual a lo largo del año de empleados de los estatales servicios técnicos, personales y del hogar al trabajo independiente, como carpinteros, fotógrafos, reparadores de artículos de joyería, de colchones, de enseres menores y de equipos eléctricos y electrónicos, entre otros oficios.
Además, los emprendimientos privados cuentan desde fines del pasado año con la apertura del crédito desde la banca estatal, que se suma a los canales financieros procedentes del ahorro personal, las remesas de dinero enviadas desde el exterior y recursos que se mueven por vía de las finanzas informales. (IPS)